Los días con ella fueron pocos en mucho tiempo, en muchas carreteras, en sermones y en llantos, en montones de discuciones y al final hubo muy pocas flores, no soy bueno en los duelos siempre pienso que los muertos no se van y veo detalles en las mismas manchas de mi café que pueden acomodarse en nuestro viaje, una enorme burbuja frágil donde nuestra vida fue reventada.
Y te propongo cada 2 de noviembre un altar con mis guisos y mis recuerdos, mis peluches y la cama sin pelos, te propongo acompañarte ahi donde tu estas y ahora si componorte una canción de esas de despedida que tanto te gustaban.
Que las velas sean palabras que iluminen tu recorrido, todas esas frases de nosotros que te hagan caminar, que los adornos sean nuestras manos caminando juntos y que nuestras telas sean todas las veces que adoramos vernos.
Hubo tanto que te pude decir e incluso pude volverte a decir lo mismo pero no salias de tus dudas y al final te fuiste y ya no alcanzamos a ser todo eso poderoso que pudimos haber sido, lo que no supiste es que ya lo eramos.
Te dejo seguir descansando en paz alla con tus muertos o con tus vivos con tus ropas con tus risas con tus recorridos eternos, espero que ahi ya puedas descansar de todas esas veces que me decias que estabas cansada y que estes en una cama de triple colochon de esos buenos que valen lo que vale una casa.
Al final en este recorrido no nos encontraremos porque tu estaras con quien decidiste estar y si te vuelvo a ver no voy a verte, cerrare los ojos alla en el festival de las calaveras y seguire mi baile y tu seguiras el tuyo te dejo todas las flores, te dejo los triunfos y tu gustoso placer de ganar.
Me quedo con mis amuletos, mi foto de ti, mari de do pingue...
Siempre habrá cempasúchil para esta larga despedida.
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